La Obsesión

Ángel Mesa

Para las ciencias, lo que para las religiones es una posesión es en realidad un delicado trastorno disociativo clasificado como una enfermedad mental. En medicina, a menudo se le denomina como un “trastorno de trance”, “trastorno de personalidad múltiple” o demoniopatía. 

Las alucinaciones, los espasmos, la automutilación y hasta los trastornos del habla son la pura evidencia de que algo en el cerebro está funcionando mal, no en el alma o en el espíritu. Un esquizofrénico, un epiléptico o hasta una persona con síndrome de Tourette, no está poseída, tiene un problema médico que únicamente puede identificarse y tratarse desde las ciencias

Pilares básicos del método científico son el empirismo, la medición, pero también la reproducibilidad y la refutabilidad, o lo que es lo mismo poder reproducirlos a voluntad ya que se sabe cómo funcionan, o refutar la hipótesis de su funcionamiento.

¿Puede alguien decirme como se puede reproducir en laboratorio una xenoglosia?   ¿Una telepatía? ¿ la videncia? ¿la osmogénesis?

Sin embargo, la ciencia si ha debido utilizar el empirismo o la medición o estadística antes de negarlos, por qué la ciencia afirma que no existen, o sea los ha estudiado, pero para que se cumpla el método científico si no sabe reproducirlos es que no sabe aún como funcionan.

¿Por qué pensaran algunos científicos que ya lo saben todo? 
Qué con la ciencia actual se puede explicar todo, mientras que los psiquiátricos están llenos de enfermos con estos síntomas que nunca van a dejar de padecerlos, ¿Acaso no ven todos los días descubrimientos que no existían el día de ayer?  ¿Podría ser que dentro de 50 años sepamos más de estos fenómenos que ahora y lo que sepamos ya será ciencia también para ellos?

Aun así son ellos los científicos de la medicina, la psiquiatría o la psicología los que más saben de cómo funciona la mente humana y tendrá que acudir a ellos todo aquel que tenga trastornos de la mente humana, por si con lo que hasta ahora sabe la ciencia tiene solución su problema 

¿Pero qué pasa cuando la ciencia no da una solución o el trastorno no es mental? 

Según determinadas religiones una persona es víctima de una posesión demoníaca, está endemoniada, o simplemente está poseída, cuando un espíritu impuro o inmundo entra en su cuerpo y le hace hablar y comportarse, no como ella quisiera, sino como el tal espíritu quiere. "Los signos exteriores de la posesión son casi siempre los mismos: la individualidad se desvanece y surge una distinta, demoníaca que dura más o menos tiempo, a modo de un ataque", Otro síntoma que presentan las personas poseídas, son las reiteradas visiones y sentimientos que presentan, tales como sentir que un ente extraño les controla, sentimientos de ahogarse, quemarse, dolor, angustia y visión de entes, personas o espíritus extraños o ya fallecidos y que no son percibidos por los demás.

Muchas religiones tienen un protocolo para distinguir una posesión demoníaca de otro tipo de patologías de carácter no espiritual. En el caso de la religión católica, sólo se procede al ritual del exorcismo una vez los psiquiatras han estudiado el caso. La finalidad del exorcismo sería la expulsión del demonio o las entidades que tomaron el control del individuo.

Sabemos que hay mucha gente que realmente cree en estas cosas. Ello se debe principalmente al hecho de que en la gran mayoría de las religiones del mundo se asegura la existencia de los demonios o los espíritus malignos y que éstos poseen a la gente. 

Pues bien, una vez sabida la postura de los científicos de la salud mental que son los que más entienden de la mente
Una vez sabida la postura de la religión que son los que más entienden de demonios 

Veamos cual es la posición del espiritismo por ser la ciencia filosofía que entiende de cómo funciona el mundo espiritual

Debe considerarse, al igual que las enfermedades y las demás tribulaciones de la vida, una prueba o una expiación, y como tal debe ser aceptada. La obsesión es la acción persistente que un mal Espíritu ejerce sobre un individuo. Presenta caracteres muy diferentes, desde la simple influencia moral, Sin signos exteriores notables, hasta el desequilibrio completo del organismo y de las facultades mentales. 

El hombre y la mujer se reencarnan bajo las condiciones y consecuencias de sus propios actos, 

Los individuos son, por consiguiente, la sucesión de su pasado.

Los procesos obsesivos son cobranzas morales de hechos ocurridos otras vidas en las cuales los adversarios desencarnados, sujetos en la propia inferioridad, dan campo a los sentimientos mórbidos, dando también oportunidad a los procesos degenerativos de interferencia psíquica o física

Las obsesiones son enfermedades graves y casi desconocidas, aun por aquellos que se dedican a su estudio y terapia. Variando de carácter, tipo y profundidad, conforme a las razones que las determinan, exigen cuidados muy especiales y mucha paciencia, de todos cuantos se dedican a su erradicación

Normalmente el Espíritu perverso espera que aquel a quien tiene ojeriza esté encadenado a un cuerpo y, por tanto, menos libre, para atormentarlo con más facilidad, atacándolo en sus intereses o en sus más caros afectos. Hay que ver en este hecho la causa de la mayoría de los casos de obsesión, en modo especial aquellos que presentan cierta gravedad, como los de subyugación y fascinación.

El obsedido y el poseso son, pues, casi siempre víctimas de una venganza anterior, a la que posiblemente han dado lugar con su conducta. 

En consecuencia, importa, desde el punto de vista de nuestra tranquilidad futura, que reparemos lo antes posible las injusticias que hayamos hecho al prójimo, perdonando a nuestros enemigos, y esforzándonos en conseguir su perdón sincero, con el objeto de extinguir antes de la muerte todo motivo de disensiones, toda causa fundada de animosidad posterior.                                                                                        
Este tipo de pruebas, como las otras, cooperan al adelanto del ser y han de aceptarse con resignación y como consecuencia de nuestra propia naturaleza inferior.

Así como las dolencias son el resultado de las imperfecciones físicas que hacen que el cuerpo sea susceptible a perniciosos influjos de fuera, la obsesión es siempre consecuencia de una imperfección moral que ofrece asidero a un Espíritu malo. Ahora bien, a una causa física – como en el primer caso – se opone una fuerza también física. Pero a una causa moral – como en el segundo – debemos oponer una fuerza moral. Para prevenir las enfermedades se vigoriza el organismo. Para preservar de la obsesión es menester que fortalezcamos el alma. De ahí la necesidad en que está el obseso, de trabajar por su propio mejoramiento, lo que casi siempre basta para liberarlo del Espíritu obsesor, sin necesitar de la ayuda de otras personas.

En cambio, ese socorro exterior se torna preciso cuando la obsesión degenera en subyugación o en posesión, porque en tales casos el paciente pierde, a veces, su voluntad y libre albedrío

Solamente hay obsesos y obsesiones porque hay endeudados espirituales, facultando la urgencia de la reparación de las deudas. Todo problema de obsesión, por tanto, redunda en problema de moralidad, en cuya realización el Espíritu se dejó enredar, por falta de respeto ético, legal y espiritual. Nadie se libera de la coyuntura de la conciencia culpable, ya que donde esté el deudor ahí se encuentran la deuda y, enseguida, el cobrador. ¡Es de ley!

En la base de toda obsesión están inherentes los impositivos del reajuste entre el deudor y el cobrador. Indudablemente la justicia divina dispone de muchos medios para alcanzar a los que están incursos en deudas. No es, por tanto, condición única, que se aplique el correctivo por parte del perjudicado. Si así fuera, se invertiría el orden natural, y el círculo repetitivo de las imposiciones de deuda cobranza culminaría por la desagregación del equilibrio moral entre los Espíritus

El Espíritu perseguidor, genéricamente denominado obsesor, en verdad es alguien alcanzado por su propia aflicción. experimentó imposiciones que lo tornaron rebelde y no consiguió liberarse ni siquiera después de su muerte. Sin duda, víctima de sí mismo, de la propia incuria y falta de vigilancia, transfiere la responsabilidad de su fracaso a otra persona que, por cualquier circunstancia, interfirió ciertamente y de forma negativa en sus frustraciones.

Por ser más fácil encontrar razones de desdicha en manos de verdugos reales o imaginarios, que reconocer la responsabilidad que debe reposar sobre sus propios hombros, como consecuencia de su forma de obrar. Al perder la indumentaria física persiste en su equivocación pues conserva su personalidad se imanta por proceso de sintonía psíquica al aparente verdugo con la idea de vengarse.  

Si fuésemos conscientes de que para hacer daño a alguien normalmente hay que tenerlo cerca y los que más cerca tenemos normalmente son nuestros seres más queridos, el proceso obsesivo no sería tan grave, pues eliminada la idea de que nos está manipulando un ser demoniaco y aceptada la idea de que seguramente nosotros le hemos ofendido gravemente en otra vida, y que ese ser es posible fuese nuestro amigo íntimo al que fallamos en otro tiempo, nuestro padre al que defraudamos grandemente o nuestra esposa a la que maltratamos con ferocidad, en otra existencia  hay es que veríamos que disponemos de recursos necesarios para un reajuste rápido, esos recursos se llaman arrepentimiento, comprensión , paciencia, perdón y amor, sumado a la pérdida del miedo supersticioso.   

Al perder la indumentaria física persiste en su equivocación pues conserva su personalidad se imanta por proceso de sintonía psíquica al aparente verdugo con la idea de vengarse.                                                                                                            
A continuación paso a reproducir algo que escribí hace años tras un sueño, relacionado con el tema que creo que sintetiza y refleja bastante bien cómo funciona más o menos una obsesión ,un sueño en el cual tuve la impresión de recibir una enseñanza, lo escribí nada mas abrir los ojos,  en aquel tiempo solía tener una libreta y un bolígrafo siempre en la mesita, tarde unos tres minutos en hacerlo.

OBSESIÓN

No sé por qué me persigues 
¿por qué en el oído, tengo tu aliento? 
si ya no existe de aquel tiempo 
ni siquiera un mal recuerdo 
si ya no existe aquel que era
tu enemigo más fiero 
mira que ahora soy otro 
que se consumió mi efímero cuerpo 
que no recuerdo que nos hicimos 
aun así lo siento...... compañero 
ahora estoy en otro bando 
yo más odio no quiero 
y si de pedir perdón se trata 
vaya yo por delante, yo seré el primero 
pero si persistes en tu intención 
si quieres ver mi espíritu 
de tus trampas prisionero 
si la perdición me procuras 
tú tremendo embustero 
ven acá con los tuyos 
que a ninguno os temo 
ven a luchar conmigo 
desata al can cerbero 
! hiéreme con tus odios! 
que yo en oración te espero 
que solo hallaras en mi 
ya no al de otros tiempos 
que sólo encontraras 
una voluntad de hierro 
!abrásame con tus iras! 
que yo te lo pagaré con ruegos 
para que tu espíritu adelante 
para que te limpies de cienos 
yo sabré ser sordo 
a todos tus atropellos 
que por fin encontré en Dios 
al protector más celoso y férreo 
que protege usando amor 
y es el dueño de tu tiempo 
mira si te llevo ventaja 
Mi querido enemigo 
y sin embargo compañero. -